‘En un concurso de comer torta, en realidad no importa si ganas o pierdes… porque igual te puedes comer la torta.’
Pienso mucho en eso.
Debemos hacerle aprender a los chicos algo que los adultos a veces olvidan:
«La alegría no siempre necesita un resultado.»
En algún momento empezamos a creer:
‘Si no gano, no cuenta.’
Entonces dejamos de intentar.
Dejamos de disfrutar.
Dejamos de aparecer… a menos que haya una recompensa.
Pero la vida no son solo resultados.
Son momentos. Momentos acumulados.
Experiencias.
Recuerdos que no se repiten.
Una buena vida es una vida llena de lindo recuerdos.
No siempre tienes que ganar para obtener algo.
A veces simplemente te toca comer la torta.
Cuando jugadores (exitosos y no exitosos) llegan a su retiro, rara vez mencionan los logros. Todos se quedan con los momentos, los aprendizajes, las personas y las historia la vividas.
No todo necesita ser optimizado. Se puede no ganar y pasarlo bien.
Algunas cosas simplemente están hechas para ser vividas.
Está bien disfrutar tus días por más que no estés ganando hoy.
De hecho, creo que pasarla bien te incrementa las posibilidades de ganar a futuro.
Vas a ganar y vas a perder. No importa quien seas. Mientras persigues sueños en el día a día, no te olvides de que la alegría está en los momentos más que en los resultados.
Mientras se esfuerzan, no se olviden de lo rica que es la torta.





