Te hablan de perseguir tu sueño, de seguir tu pasión y de convertir tu amor por el juego en algo más. Te hablan del estilo de vida, del dinero, de los beneficios.
De las oportunidades, de los viajes, de la emoción de escapar del trabajo de 9 a 5. Te hablan de los reflectores, de la fama, del reconocimiento.
Pero no te dicen lo difícil que es mantener el juego como un juego. No te dicen lo solitario que puede ser este camino. No te dicen lo despiadado y duro que serás contigo mismo cuando las cosas no salgan bien. No te dicen cómo el juego consumirá cada parte de ti. Cómo la línea entre el trabajo y la vida desaparecerá—porque la vida se convertirá en trabajo.
No te dicen sobre la culpa que sentirás cuando tomes un descanso. No te dicen sobre las largas noches—no porque estés de fiesta, sino porque el peso de lograrlo se siente como una carga sobre tus hombros.
No te dicen sobre los sacrificios—los cumpleaños que te perderás, los amigos que no entenderán, los amores que necesitarán algo más predecible, más estable.
No te dicen sobre la falsedad de las personas cuando estás ganando y su indiferencia cuando estás perdiendo.
No te dicen sobre las dos personalidades que tendrás que desarrollar—la que se ve fuerte, compuesta y en control ante el mundo, y la otra insegura que intenta entenderlo todo, a veces sin tener idea de lo que está pasando.
No te dicen cuántas veces tu mente te dirá que renuncies. Cuántas veces tu mente se volverá contra ti y menospreciará tus esfuerzos y capacidades. No te dicen sobre las comparaciones constantes con otros que te consumirán el alma. Cuántas veces estarás ahí, muerto de miedo. Cuántas veces tendrás que enfrentar el fracaso de frente y resistir la tentación de dejar que te defina. No te dicen cómo esta búsqueda te romperá en más formas de las que imaginas.
Pero en algún punto de este camino, el constante quebrarte se convertirá en tu fortaleza.
En algún punto de este camino, te darás cuenta de que no se trata realmente de los títulos, los reconocimientos o el dinero. No se trata de obtener la aprobación o el reconocimiento de los demás. Se trata de aprender a respetarte y confiar en ti mismo de una manera que solo este viaje puede enseñarte. Se trata del carácter y la fortaleza que se construyen con cada repetición, con cada altibajo.
No será fácil, pero valdrá la pena.
No será un camino sin obstáculos, pero estas aguas te formarán.
No siempre tendrá sentido, pero confía en hacia dónde te lleva.
Mantente fuerte. Mantente paciente. Mantente abierto.
Sé amable contigo mismo.
No tienes nada que perder.
Todo por ganar.
Realmente no hay manera de arruinar esto, porque sin importar si ganas o pierdes, saldrás del otro lado siendo un ganador.
“No se trata del destino, ni siquiera si llego o no, se trata de la persona en quien te vas transformando durante el camino”
Imposible separar al jugador de la persona, porque es el deporte el que te va haciendo ser mejor persona.





